El Collegium Musicum de Buenos Aires ahora atiende en el Úrsula Llames de Lapuente

En sus 70 años de trayectoria, y con más de 100.000 alumnos que han pasado por sus aulas, el Collegium Musicum ha introducido y difundido en la Argentina las más importantes innovaciones en materia de educación musical, vigentes hasta el presente.

Entre los aportes más relevantes pueden mencionarse la introducción en el país de la Flauta Dulce, de los novedosos métodos que surgían en Europa, entre ellos el Método Orff, la implementación de la Expresión Corporal, el auge de los Coros Vocacionales y los ciclos de música de cámara entre otros.

Hace ya 70 años, en mayo de 1946, Guillermo Graetzer fundó el Collegium Música de Buenos Aires con el fin de ofrecer al aficionado un espacio donde cultivar su pasión por la música. Pocos meses después convocó a Erwin Leuchter y Ernesto Epstein, inmigrantes centro europeos al igual que Graetzer, a sumarse al proyecto.
Nació bajo el lema “El Collegium Musicum es reunión libre de los amantes de la Música para consagrarse al arte con sinceridad y sin compromisos materiales; para hacer música por la Música misma, en procura tan sólo de la elevación que conduce a su mejor goce; para ir destruyendo poco a poco la barrera que separa al artista del oyente, hasta lograr que éste asuma un papel activo frente a la Música”.
Desde entonces ha desarrollado en forma ininterrumpida una profunda acción educativa que no sólo se ha proyectado sobre los más de 100.000 alumnos que han pasado por sus aulas, sino que ha formado generaciones de docentes en innumerables cursos de capacitación preparados para aplicar en su labor cotidiana las metodologías más actualizadas.

El ministerio de Educación del gobierno porteño dio luz verde para que un prestigioso y costoso conservatorio privado –el Collegium Musicum- use gratuitamente las instalaciones de una escuela estatal –la número 5 del Distrito Escolar 2-. Ahora, desde la web oficial del instituto se anuncia que el “nuevo lugar de funcionamiento para las actividades del Departamento Niños de sede Palermo, está ubicado en Mansilla, entre Bulnes y Vidt”. Allí, precisamente, funciona la escuela pública Úrsula Llames de Lapuente.

“Nos Mudamos!”, dice el cartel que se abre en el centro del sitio del instituto (www.collegiummusicum.org.ar), junto con la imagen de una niña sonriendo. La información que aporta el Collegium desde su web confirma el dato que recibieron los padres de los alumnos y alumnas de la Escuela 5 del Distrito Escolar 2: que las instalaciones de ese colegio serán usadas por el instituto privado. A cambio, sólo tendrán que dar algunas becas –entre 70 y 80, según informaron a este medio desde la cooperadora escolar-.

En tanto, fuentes del Ministerio de Educación confirmaron la existencia del convenio, aunque aclararon que todavía no está firmado. La cartera que conduce Soledad Acuña admitió que el convenio autoriza el uso gratuito de las instalaciones de la escuela, donde se brindarán diversos talleres a cambio de un máximo de 120 becas (más de las que confirmó la cooperadora) para el alumnado, que suma más de 550 chicos y chicas.

“A muchos padres y madres que creemos en la escuela pública nos resultó muy violento que nos avisen por WhatsApp que en la escuela funcionaría un conservatorio de música privada, usando las instalaciones gratis a cambio de unas becas. Más cuando la escuelita de música a la que van muchos chicos del Úrsula, la que funciona en la escuela Nº 10, está completamente desfinanciada, cada vez con menos instrumentos”, dijo al matutino la madre de dos alumnos. Otros padres y madres, en cambio, consideran positiva la propuesta aunque señalan que falta información oficial para poder opinar, más allá del mensaje de Whatsapp que les enviaron a todos.

“Esto es una escuela pública y todo los chicos son iguales. Hace tiempo que venimos pidiendo que pongan talleres en contra turno, pero nunca nos imaginamos que serían privados. Además, no tenemos a quién reclamarle porque la decisión la tomó el propio Ministerio. Nos sentimos abandonados”, concluyó la misma madre, quien recordó que la fiesta de fin de año fue arancelada y muchos chicos no pudieron asistir.