“ESPECIAL MAMÁ”: la maternidad como símbolo

La importancia que le atribuimos todos los años al mes de octubre nos invita a pensar en las posibilidades de sanar, reconstruir o acercar estos lazos afectivos tan relevantes. Ser madres, hija o hijo involucra un vínculo amoroso por excelencia relacionado universalmente a la vida, al alimento y a la supervivencia, lo que podría explicar la relevancia de la maternidad como símbolo. Tal es lo constituyente de la implicancia de dicho símbolo que – mediado por lo sociocultural – durante una gran parte de la vida parece ser la respuesta a lugares comunes enhebrando ciclos vitales: es parte de la explicación o la respuesta a “eso” que nos pasa, al “así” somos; y la base en la que apoyamos las cosas que no podemos o no sabemos cómo cambiar.

La relación entre una madre y su hijo es mucho más que el cumplimiento adecuado de una función; lo cierto es que en algunos casos de los que llegan a nuestros consultorios, la cultura familiar parece no haber favorecido a que todas las partes involucradas sean poseedoras de esta información.

La maternidad acontece cuando sentimos, pensamos y actuamos como lo que somos en función del vínculo, pero además media el acto deliberado de hacerse responsable del otro. Muchas veces resulta difícil asumir esto como no tan natural de acuerdo a lo que tenemos incorporado estereotipadamente. Hay tantas razones por las cuales ser o no ser madre como personas para decidirlo por sí mismas. Podemos repasar algunas de ellas como la necesidad biológica como miembro de una especie; el mandato social, no solo relacionado con el éxito o el fracaso sino también confusamente vinculado con la realización como mujer; otra de las razones que estarían pudiendo determinar la maternidad como una oportunidad fáctica es el deseo de trascendencia. La lista es larga, larguísima; todas estas aristas pueden ser sujetas a debates, enfoques y abordajes también innumerables. Mas la razón en la que creemos y la que abrazamos humanística, existencial e incluso filosóficamente es la que responde al deseo de amar.

Ser hijo también se celebra en el día de la madre

Las personas tenemos condiciones únicas y nos desarrollamos entre los múltiples factores que nos definen: rasgos de personalidad, historia personal propia y prestada, etc. El proceso de desarrollo del sí mismo es arduo; ser hijo supone aceptar la herencia, discriminar qué tomo y qué dejo de lado en mi vida; para después hacer con lo que sí acepto una parte de lo propio.

Proceso necesario para responsabilizarse por la propia vida y elegir un rumbo, un sentido, un camino sin ponerle el nombre de mamá a lugares no alcanzados, decisiones no tomadas o frustraciones no toleradas funcionalmente.

Ser madre, o ser hijo o hija, nos invita a reflexionar frecuentemente a lo largo de los ciclos vitales, en muchas de las crisis que tienen que ver con el hecho del ejercicio del vivir.

Muchas consultas se desarrollan a raíz de esta interpelación, cuando el consultante habla de amor, desde o hacia su vínculo materno. El miedo, la soledad, la expiración de la palabra, lo que se da por sentado – cuando tiene que ver con este vínculo – es una experiencia desorganizadora que perturba otros amares, que produce quiebres internos y abarca muchos aspectos de nuestro ser.

Deconstruir, desaprender y reestructurar creencias, modos de afrontamiento, recuerdos, entre otras cosas, puede ser un proceso reconstitutivo de carácter profundo y esencial para alcanzar una buena calidad de vida de acuerdo a lo que nosotros consideremos cualitativamente bueno.

El proceso de cambio de la cultura vincular y familiar, al ser acompañado en un espacio de ayuda profesional habilita la comunicación saludable, fluida, provista de la seguridad y confianza propiciada por el facilitador. Si bien los espacios que ofrecemos los Counselors, son buscados por los o las consultantes cuando el conflicto ya ocupa un lugar, reconocer la entrada en nuevas etapas que van a requerir cambios puede ser un buen momento para iniciar un proceso de Counseling.

Clr. Analía Cordero
Miembro de la Comisión Directiva de la Asociación Argentina de Counselors

Acerca de la Asociación Argentina de Counselors

La Asociación Argentina de Counselors (Consultores Psicológicos) nuclea a los profesionales de esta disciplina desde 1991 y obtuvo su Personería Jurídica como entidad civil sin fines de lucro en 1993. Los objetos de la Asociación son: nuclear a los profesionales Counselors; generar espacios de capacitación y actualización; establecer las normas generales y el código de ética y velar por su fiel cumplimiento; promover la realización de trabajos de investigación y su difusión; establecer vínculos, suscribir acuerdos y convenios de cooperación con otras instituciones y organizaciones; proporcionar asesoramiento profesional; crear espacios para compartir experiencias profesionales y recreativas; y hacer del Counseling una acción preventiva, promotora del desarrollo y bienestar de las personas.

Acerca de la disciplina

La especificidad del Counseling es el desarrollo y el bienestar personal, su tarea de ayuda está dirigida a personas que necesitan un espacio de escucha y acompañamiento para comprender mejor sus problemas, tomar decisiones, o realizar cambios en algunos aspectos de sus vidas. El Counseling viene a llenar parte de un vacío socio-cultural, como una oportunidad para el desarrollo de las potencialidades de la persona, para que estos puedan reconocer sus propios recursos internos.

Como abordaje el Counseling no procura una cura, se corre del paradigma médico terapéutico; es una disciplina que interviene en el área de la promoción del desarrollo humano y el bienestar. Es decir, no actúa en campos donde ya existen otras profesiones que dispensan atención a personas afectadas por trastornos de la conducta o de la personalidad.

Se trata de una profesión que facilita, por medio de un proceso acotado en el tiempo y encuadrado en sus objetivos específicos, áreas y medios de intervención, un proceso de cambio a personas, parejas, familias y grupos. El profesional facilita la resolución de problemas, fomentando el desarrollo, el despliegue del potencial de la persona y el cambio, sin que esto implique una reestructuración de la personalidad.

Contacto:
Asociación Argentina de Counselors
aac@aacounselors.org.ar

Directorio Counselors