La canciller alemana, Angela Merkel en una parrilla

Al margen del G20, los argentinos celebran a la “humilde” y “sencilla” canciller alemana, Angela Merkel, en Twitter. Parte de la prensa y la propia comitiva germana no salen de su asombro.

La canciller alemana, Angela Merkel, arribó a Buenos Aires con doce horas de retraso y en un vuelo regular de Iberia (después de un vuelo oficial interrumpido, una corta noche en Bonn y una escala en Madrid debido al cambio de ruta). Así que, concluida la cita, a la jefa del Gobierno alemán le sobró el tiempo.

Merkel no solo debió esperar la llegada de la segunda aeronave de la Bundeswehr alemana apta para un vuelo directo tan largo. Además, la tripulación debía observar ciertos períodos de descanso, de modo que el vuelo de regreso quedó programado para después de las once de la noche (hora local) del sábado, según reportó la agencia alemana de noticias dpa.

Mientras otros jefes de Gobierno emprendían rápidamente su viaje de regreso a casa a primera hora de la tarde, Merkel dispuso de medio día “libre”, fuera de programa, en la capital argentina.

Macri, Recoleta y una iglesia

Para empezar, la canciller recuperó la reunión con el presidente argentino, Mauricio Macri, que había perdido el día anterior. Luego, se fue a dar un paseo por el elegante distrito de Recoleta y visitó una iglesia.

La mujer fuerte de Berlín, incluso, tuvo tiempo para un jugoso bistec y, quizás, para un fuerte vino tinto de Malbec, especuló la prensa alemana, asombrada de que Merkel fuese “celebrada como una estrella pop” en Buenos Aires, a diferencia de lo que podría suceder en muchos lugares de Alemania.

Bistec y aplausos en Palermo

Poco después de la caminata, Merkel y su comitiva, incluido el vicecanciller Olaf Scholz, ingresaron al restaurante de carne “Don Julio”, en el barrio de Palermo. En un instante, la visita se difundió en las redes sociales y, cuando Merkel volvió a salir, había más de cien personas afuera, con sus teléfonos celulares listos.

En Twitter, muchos usuarios expresaron su entusiasmo cuando, de repente, se toparon con la canciller, en vivo, o replicada en los medios. “Merkel sale de la parrillada Don Julio y la gente la aplaude”, reportó una usuaria. “Ídola total… Ejemplo de sencillez y humildad”, agregó otra.

Un yogurt y un libro en Iberia

“¿Se rompió el avión oficial? Bueno, no importa, me tomo el primer vuelo que salga, y así lo hizo, se tomó uno hacia Madrid y, de allí, uno de Iberia. Una verdadera líder, además de inteligentísima estadista, y sencilla. Y el periodismo raso argentino criticando cómo se vistió”, comentaba otra tuitera.

“Comió yogurt, leyó un libro y durmió un poco,” había contado un día antes Agustín Agüero, el compañero de asiento de Merkel en la clase business de Iberia, a la prensa alemana. No tuvo deseos especiales, “no me atreví a hablarle, pero me miró y sonrió un par de veces. Estaba muy relajada”, relató este pasajero, probablemente el que comenzó a tejer la leyenda argentina de Merkel, también comentada en Twitter con la etiqueta #MerkelForceOne.

“Cambiamos”

En la propia red social Twitter, algunos aprovecharon para criticar, sin mencionarla, a la expresidenta argentina, Cristina Fernández de Kichner, o para simplemente aludir al cambio del signo político dominante en la sociedad argentina: “Antes en este país se aplaudía a Maduro, ahora a Merkel. Cambiamos”, constató un usuario.